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SVE // Experiencias
  
Estas son algunas de las experiencias de jóvenes castellano-manchegos que han hecho ya su SVE. Su visión personal puede acercarte aun más a esta experiencia.
 
 
Entrevista a Luís Villegas

Entrevista a Ignacio Torija

Entrevista a Matilde Crespo
 
   
Luis Villegas

1. Hola Luis, ¿Cómo empezó tu aventura en el SVE?
La verdad es que siempre me había planteado la posibilidad de vivir una experiencia como la que me ofrecía el SVE, pero cualquier alternativa, en este sentido, escapaba de mis posibilidades. Ya sabes que ser joven y no tener dinero es algo bastante clásico.
2. ¿Cómo te enteraste de la existencia de un programa como este?
Fue por casualidad. Siempre he participado en actividades de voluntariado, tanto en mi pueblo, Quintanar de la Orden, como en Toledo. Un día fui a la Oficina de Voluntariado de Castilla-La Mancha y amablemente fui informado de la oportunidad de formar parte de un programa llamado Juventud que me permitía pasar entre seis meses y un año en el extranjero como voluntario. No me lo pensé dos veces.

Entrevista a Luis Villegas

3. ¿Como fue tu proceso de envío?
La verdad es que con muchos nervios, por la incertidumbre y eso a pesar de las palabras de aliento y ánimo que tuve desde la Oficina de Voluntariado, pero he de confesar que di la tabarra al máximo, porque estaba lleno de dudas. Era un lío calcular la ropa para un año, pensar cómo me adaptaría a la vida en Italia, cómo llevaría enfrentarme a un idioma nuevo, con lo que me gusta hablar, (risas). Afortunadamente, la formación lingüística antes de la salida y el apoyo de mi entidad de envío calmó un poco la ansiedad. Luego, he de confesar que todo pasó tan rápido, que no me di ni cuenta. La organización de acogida Italiana tenía todo muy bien organizado y nada más llegar fuimos a un curso de formación a la llegada con voluntarios y voluntarias de Alemania, Finlandia, Francia, Reino Unido, etc. Todos estábamos deseando comunicarnos (yo especialmente) y eso junto a la buena dinamización de los monitores contribuyó desde el principio a mi buena integración en mi proyecto.
4. ¿En qué consistía tu proyecto?
Yo participé en un proyecto que tuvo lugar en Italia en la Región de Emilia Romana (en Cesena concretamente). Mi labor consistía en colaborar en la animación de un centro de ancianos. Me encargaba de llevar a cabo labores de teatro, talleres de manualidades, sesiones de ejercicio físico (ligero claro) y cosas así. Aparte de esto tenía mis clases diarias de italiano, y como no, una vida social muy activa (ya sabes como son los italianos). La experiencia fue genial y era súper gratificante ver cómo los ancianos, que no disponían de un monitor específico antes de que yo llegara, estaban cada día esperando para su taller de teatro (vaya energía que tenían) o su sesión de aeróbic sentados en silla. Algunos días acababa agotado de tanta actividad y no sólo por mi proyecto, sino porque luego uno salía a dar un paseo o a charlar con los amigos y me acostaba un poco más tarde de lo normal, pero eso también fue esencial en mi sve. Fue para mí tan importante el contacto con otros voluntarios o la gran cantidad de gente que conocí y mis viajes por un país tan maravilloso como Italia, como las actividades propias del proyecto. Me enamoré de Italia.
5. ¿Le diste algún tipo de continuidad a tu proyecto?
Efectivamente. Sabía de la existencia de Capital futuro. Esta acción del programa Juventud permite a exvoluntarios del SVE poner en marcha alguna iniciativa individual que represente una continuidad del programa. Me puse manos a la obra y presenté un proyecto de dinamización de otros centros de ancianos que no disponían de animadores. Francamente, la sensibilización que ejerció en mí ver la ayuda que representa para personas mayores una actividad de este tipo, fue básica para decidirme de nuevo a otra nueva empresa. La continuidad además se materializó en que no sólo me impliqué en el tejido asociativo local. Además empecé a trabajar en Italia, actualmente colaboro con el Ayuntamiento de Cesena y llevo ya tres años viviendo aquí como un europeo más.
6. ¿Qué destacarías de tu experiencia?
Lo primero que me gustaría decir (y no sé si esto quedará muy bien) es que fue fundamental el apoyo que en todo momento recibí de la Oficina de Voluntariado. Su formación previa, el seguimiento permanente de mi voluntariado, sus sabios consejos para el desarrollo del capital futuro y su profundo conocimiento del programa me han permitido contar con una situación privilegiada que no tenían otros voluntarios con entidades de envío menos rigurosas o más despreocupadas. Además ha habido un antes y un después del sve en mi vida. De hecho, quién me iba a decir a mí que iba a vivir en Italia, que iba a tener un cambio tan profundo en mi vida y que iba a cambiar como persona en mis valores, en la visión de Europa en incluso en mi visión de España desde aquí. Las cosas se ven diferentes desde fuera, creo que en eso consiste el aprendizaje intercultural ¿no?. En aprender de uno mismo a través del conocimiento de otras culturas. Desde aquí animo a los jóvenes castellano-manchegos a aprovechar la oportunidad que el SVE brinda ya que en mi caso ha supuesto un enriquecimiento muy recomendable y desde luego un montón de puertas abiertas en el aspecto laboral y hacia mi propio futuro.
Haz como yo, no te lo pienses.

 
 
Ignacio Torija

1. ¿Cómo empezó tu aventura en el SVE?
Todo empezó por el hecho de que quería vivir una experiencia diferente. Hubo varias referencias en mi vida que me motivaron a querer conocer y descubrir nuevas situaciones que me aportaran una perspectiva diferente o alternativa a la que estaba viviendo.
2. ¿Cómo te enteraste de la existencia de un programa como este?
Una vez decidido el hecho de que quería darme la oportunidad de vivir una experiencia en el extranjero, comenzó mi búsqueda de alternativas. De todas, la más segura y mi preferida fue el SVE, entre otras cosas por la naturaleza de la iniciativa, de la cual me parecen todas ventajas, y “por supuesto” por el equipo de la Oficina Regional de Voluntariado.

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3. ¿Como fue tu proceso de envío?
A pesar de la buena formación y el apoyo que recibí por parte de la Oficina de Voluntariado. Inevitablemente, al menos en mi caso, estaba lleno de dudas y de miedos, aunque bien es verdad que no lo pensé demasiado, al menos conscientemente... Nunca podré olvidar mi viaje desde Madrid a Cardiff, una vez que estás en camino, todo parece una odisea muy fuerte, en este caso lo fue, fue una odisea muy fuerte y muy positiva... Mi proyecto se desarrolló en una pequeña localidad de Galés de nombre “Tonypandy” y Cardiff. Todo el apoyo recibido desde España, se complementó perfectamente con mi entidad de acogida, lo que provocó que una vez allí, se me quitaran todo los miedos y se convirtieran en motivación y energía para exprimir esta oportunidad al máximo. Nada mas llegar, comenzó el curso de formación a la llegada. Allí conocí a la gente de la organización y los otros voluntarios. El modo en que lo viví fue muy intenso, y es que en tan poco días, ¡mi vida había dado un vuelco tan importante!. A partir de ahí, todo fue mas fácil de lo que me hubiera podido imaginar y fue cogiendo sentido…. A toda esta euforia, contribuyó que el proyecto era muy interesante y activo.
4. ¿En qué consistía tu proyecto?
El proyecto se basaba en diferentes actividades, con varios grupos de edades. La intención era dar la oportunidad a todo este grupo de personas, de integrarse y fomentar las relaciones y cultura dentro de esta comunidad. Las actividades iban desde talleres con niños de 5 años, hasta clases de iniciación a nuevas tecnologías con jubilados, pasando por el taller de teatro con adolescentes, entre otras actividades. Al mismo tiempo participaba con la organización de acogida (UNA Exchange) en actividades como la difusión de programas europeos y refugiados. También me gustaba, cuando tenía tiempo, ayudar a otros voluntarios en sus proyectos. Recuerdo que todo este tiempo lo viví muy intensamente, ya que sumado a todas estas actividades, todo era nuevo para mí!
5. ¿Le diste algún tipo de continuidad a tu proyecto?
Creo que inconscientemente he dado bastante más, que conscientemente. La continuidad más importante que di cuando finalicé el SVE, fue el desarrollo del “Capital futuro”, el cual merece otra entrevista… Indudablemente, todo lo que me han reportado estas dos actividades es incalculable en estos momentos, aún estoy bajo los efectos de vivir las consecuencias y la formación tanto profesional como personal que he obtenido a raíz de mi decisión. Todo el aprendizaje que he podido aprovechar de la experiencia, se ha convertido en energía para avanzar y experimentar, y sobre todo, para darme una oportunidad en todo lo que me pueda interesar, lo cual se agradece.
6. ¿Qué destacarías de tu experiencia?
Sobre todo una sensación, la de vivir. Creo que nunca antes hubiera imaginado todo lo que me esperaba por vivir y todas las sorpresas que he recibido. Me es imposible resumir todo lo que quiero decir en pocas palabras, pero si hay un resumen que se aproxime es “el respeto con el que esta experiencia, entre otras cosas, me ha enseñado a vivir, me hace disfrutar con la misma intensidad con la que viví estas experiencias, enseñándome un lado humano que desconocía, y del cual ya nunca mas podré olvidar”. Esto engloba muchas cosas, pero hay una que siempre estará conmigo, y es toda esa gente que tanto me han enseñado y que tan buenos ratos hemos compartido y compartimos.
Si de mi experiencia, tuviera que dar algún consejo, este sería, que nadie mejor que uno mismo para saber lo que le conviene, siempre sensatamente… y a partir de ahí: ¡CARPE DIEM!
 
 
Matilde Crespo

1. ¿Cómo empezó tu aventura en el SVE?
Por mi afán de conocer y vivir experiencias diversas, además de que ya estaba metida en el mundillo del voluntariado, en el que siempre me ha gustado implicarme. Irme al extranjero me pareció una buena opción para conocer otras culturas, aprender y, si además puedo ofrecer un servicio a la comunidad, pues...¿porqué no?
2. ¿Cómo te enteraste de la existencia de un programa como este?
Aunque ya había oído hablar del SVE anteriormente, el empujón definitivo me lo dio la Oficina Regional de Voluntariado, con los que participé en una escuela de verano sobre voluntariado y profundizamos en estos programas más aún. Y cuanto más conocía todos los detalles de los proyectos y demás, más me animaba la idea de irme.
3. ¿Como fue tu proceso de envío?
Pues por mi parte no tuve que hacer gran cosa. Incluso la Oficina Regional de Voluntariado se encargó de encontrarme un proyecto una vez les dije mis preferencias. Supe con mucha antelación dónde iba, y todo fue muy fácil, exceptuando las clases de idioma, ya que no encontré un profesor de italiano en mi pueblo. Pero además, mucho antes ya me mandaron información del proyecto desde Italia, hablé con la voluntaria a la que iba a sustituir y me contó un poco las tareas que iba a realizar. Aún así, nunca vas preparado del todo, porque llevas una idea prefijada y al llegar al país de destino te cambian todos los esquemas. Aunque yo no iba nerviosa en ese sentido (lo que tenga que ser, será), tuve la suerte de ir acompañada en el viaje por otra chica de Castilla-La Mancha, y además al llegar nos recogió un ex-voluntario de la Oficina de Voluntariado, por lo que se hizo todo más fácil y llevadero.

4. ¿En qué consistía tu proyecto?
Mi proyecto se llamaba "Compartiendo Europa con los jóvenes". Se llevaba a cabo en una casa de acogida en Forli, una ciudad al norte de Italia. En dicha casa había niños de 6 a 18 años que habían sido separados de sus padres por la ley por diversas razones (malos tratos, enfermedades mentales, etc.). Yo como voluntaria, me integré en la vida del centro como una más, ya que las actividades eran las cotidianas de una familia normal, pero "a lo grande": llevar a los chicos al colegio, recogerlos, ayudarlos con sus tareas escolares, así como preparar actividades para los ratos de ocio, en mi caso casi siempre deportivas o musicales, que son los temas que más domino. Y aunque los niños eran "problemáticos", te daban mucho cariño cuando sabías ganarte su confianza. También tuve la oportunidad de colaborar en el otro sector de la casa, donde pasaban el día los más "peques" (entre 12 y 20 meses), ya que siempre necesitan tener a alguien cerca, para vigilarlos, darles de comer, cambiarlos, dormirlos, etc. Con ellos además hacíamos talleres de musicoterapia, pintura y otras actividades para favorecer su mejor desarrollo. Poder trabajar con los "bambinos" fue un gran regalo para mí, ya que verles dar sus primeros pasos, oírles su primera palabra, aprender juntos los nombres de los colores, o cuando se aprenden tu nombre... es una sensación indescriptible, que realmente te llena. Los echaré de menos.
5. ¿Le diste algún tipo de continuidad a tu proyecto?
Creo que todo el que haya vivido esta experiencia le da continuidad por fuerza, ya que te cambia la forma de pensar, conoces otra cultura, otras realidades que difícilmente dejan a nadie indiferente, y es tan bonito que intentas transmitirle esas sensaciones a todo el mundo, compartirlas con los demás. Yo, en esa línea, le estoy dando continuidad con el Capital Futuro, informando a los jóvenes sobre este programa desde el punto de vista de la misma gente que lo ha vivido, voluntarios que han estado en varios países, para darle así mayor difusión. He creado una página web sobre el SVE, donde se puede solicitar información y así poner las cosas un "poquito" más fáciles para el que se quiera aventurar en esta experiencia. También hay un foro participativo y una sección con experiencias de otros ex-voluntarios. La página es www.iespana.es/sve
6. ¿Qué destacarías de tu experiencia?
Son tantas cosas...que no se pueden resumir en una palabra. Es todo lo que te rodea, el descubrir otras formas de enfocar la vida, ya que no sólo he conocido la cultura italiana, sino que he convivido con otras voluntarias alemanas, he conocido gente de Polonia, Islandia, Francia, e incluso Argentina o Brasil. Cada uno tiene su estilo de vida, y yo he intentado coger lo mejor de cada uno, ya que creo que es importante ir aprendiendo siempre en cada cosa que haces para poder mejorar.
En cuanto a eventos puntuales...podría destacar la manifestación del 15-febrero contra la guerra, ya que fui mi primera visita a Roma, y fue impresionante, dos millones de personas unidas con el mismo fin. También una audiencia que fuimos con el Papa, pasear en góndola, "sujetar" la Torre de Pisa y muchos más sitios que he visitado que tienen un gran encanto.
Para acabar, quería destacar un aspecto importante que intento mejorar con estas experiencias y que en estos tiempos, con el fenómeno de la inmigración, debería desarrollar más la gente: la TOLERANCIA. Creo que si todos fuéramos más tolerantes con la gente que es diferente a nosotros, viviríamos en armonía con todo el mundo. ¡No juzguemos otras culturas sin conocerlas!